Cuando el periodo de vibración de un edificio coincide o es muy parecido al periodo natural del suelo, ocurre el efecto de resonancia, el cual produce un incremento significativo en las vibraciones experimentadas por el edificio. La resonancia puede causar que las estructuras experimenten aceleraciones de 1g, cuando el suelo vibra a una aceleración mucho menor. Es por esto que los edificios sufren mayor daño cuando la frecuencia del suelo es parecida a su propia frecuencia.
Los movimientos vibratorios ocurridos en zonas cercanas al epicentro, generalmente poseen periodos cortos, por lo que los efectos de resonancia en esta área pueden afectar a los edificios bajos y rígidos. En las áreas distantes al epicentro, y si las condiciones de sitio favorecen a su amplificación, los periodos llegan a ser largos, por lo que el efecto de resonancia afecta a los edificios largos y flexibles. Aquí se puede volver a tomar el ejemplo del sismo de México en 1985, en donde afectó a los edificios altos ubicados en las zonas de mayor profundidad de los estratos blandos.
Figura
1 _ Edificios mayormente afectos en el terremoto de México en 1985.
En el siguiente video se puede apreciar claramente que para sismos con grandes periodos los edificios altos son más susceptibles.