Recordando la segunda Ley de Newton, la fuerza de inercia es directamente proporcional a la masa (edificio) y a la aceleración (del sismo).

Figura
2 _ Segunda Ley de Newton
La masa puede ser asumida como el equivalente del peso del edificio al nivel del terreno, y gracias a la 2da ley de Newton se explica cómo los edificios livianos tienden a desempeñarse mejor en los terremotos que los edificios pesados, ya que las fuerzas aplicadas al edificio son menores.
La aceleración, o la tasa de cambio en la velocidad en que las ondas sísmicas mueven el edificio, determina el porcentaje del peso del edificio que se verá aplicado como una fuerza horizontal. En ingeniería sísmica, este porcentaje se le llama coeficiente de cortante basal, y es función de la zonificación sísmica, tipo de suelo, la importancia del edificio y el tipo de sistema estructural empleado.

Figura
3 _ Distintas magnitudes de aceleración |